Como la manera de enjuiciar a otros afecta nuestro poder personal

"El que verdaderamente sufre con el resentimiento es el que lo siente, no es otro. El esclavo es el que espera a que alguien venga a liberarlo. " E. Pound
Empecé a leer "genealogía de la moral" de Nietszche y quiero compartirles una interpretación mía sobre lo que me parece un tema central del poder personal.
Culturalmente, hemos aprendido que cuando alguien nos hace algo, que juzgamos como malo porque va contra nuestros intereses de alguna manera, tendemos a etiquetarlo con juicios como podrían ser:embustero, traidor, malvado, mentiroso, etc.
Es decir nuestros juicios morales son una reacción al comportamiento de los demás. Dichos juicios son hijos de un estado de animo de resentimiento, y también de nuestra formación cultural en la que se nos inculcado a juzgar de esta manera.Tan es así, que generalmente nos parece imposible, irreal, o ficticio no juzgar de esta manera.
El resentimiento es un estado de animo nacido de la impotencia.Impotencia de no poder hacer frente a quién nos hizo algo "malo".Incluso si podemos hacer frente a nuestro supuesto victimario, seguimos con el mismo comportamiento, debido a que es un patrón que se nos ha grabado en nuestras redes neuronales.
Yo creo que ese resentimiento, al que muchas veces defendemos tanto, no hace otra cosa que reforzar una creencia muy negativa:la de que estructuralmente somosdébiles o impotentes para hacer frente a muchas situaciones de la vida.Cuanto más "habitamos" en el resentimiento, más se nos refuerza esa creencia.Esto afecta a nuestros resultados de una manera muy notoria.
Lo más evidente, es que tendemos a una victimización continua, porque los otros son los "malos".Y esto nos impide hacernos cargo con responsabilidad sobre lo que podríamos accionar, pero no lo hacemos porque no es nuestra culpa.
Algo un tanto más sutil, es darse cuenta, de un sentimiento de impotencia crónica interior, que tiñe de una manera muy notoria nuestros acciones.Acciones desprovistas de entusiasmo, energía y sentimiento, que no hacen sino reflejar el juicio maestro de no poder, que tenemos en ese momento ( y en muchos otros), acerca de nosotros mismos.
El empezar a darnos cuenta de todo esto, con sus diversos matices, es un gran comienzo para encontrar o incrementar nuestro poder personal, que nos haga cada vez más libres. Por otro lado, el poder perdonar, desde una interpretación propia que apunte a mirar la manera en como enjuiciamos a los demás, abrirá las puertas para otros mundos que nos permanecían cerrados, y que ni remotamente sospechábamos que existían, pero que constituirán una poderosa fuente de inspiración y maravillamiento para vivir intensamente la vida.






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