Cuando el observador hace la gran diferencia 1
Comenzaré esta serie de post sobre este tema que considero muy importante, pues mostrará aspectos interiores que inciden notoramente en la concresión de todo tipo de resultados.
Esta entrada en particular tratara someramente sobre el uso que le damos a lo que sabemos en diferentes situaciones.
Para ello daré un rodeo un tanto particular:comenzaré comentando un consejo que me dió un maestro internacional de ajedrez hace ya bastantes años.
Recuerdo que yo en esa época de mi vida, hará unos 20 años, estaba muy dedicado al estudio del ajedrez y a la competición deportiva.
Lo que me dijeron fue algo así cómo esto: "Entre un maestro de primer nivel nacional y nosotros no hay tanta diferencia en cuanto a la técnica o al calculo de variantes.La diferencia fundamental radica en que cada posición de una partida es tratada con el mismo nivel de atención por el profesional.En cambio nosotros solemos concentrarnos sólo en los momentos que consideramos críticos.De esta manera solemos echar a perder en una jugada lo que veníamos trabajando en toda la partida".
Recuerdo que esto me impacto bastante, pues veía que pese al mucho estudio de muchos de mis compañeros, sólo algunos lograban un éxito digamos proporcional en cuanto a resultados.
Si bien me impacto, sólo logro que me concentrara un poco más en algunos casos, no representando esto una gran diferencia
En pocas palabras: el problema abordado desde la falta de concentración no me sirvió de mucho.
Ahora, a la luz de las distinciones que manejo, voy a brindarles otro abordaje de este problema que me pareció mucho más efectivo.
Para jugar una partida de ajedrez de un nivel digamos semi-profesional, solemos comparar la posición que se presenta, y también muchas que consideramos se podrían presentar, con ciertas estructuras de piezas que hemos estudiado y tenemos guardada en la cabeza.
Cuando evaluamos que algunas configuraciones de piezas que se presentan en el juego nos favorecen, dada la información que poseemos de estas, solemos alegrarnos en cierta medida.Por el contrario, cuando evaluamos que no nos favorece, solemos entristecernos en alguna medida.
El poder ver cada posición que se presenta, no cómo una algo bueno o algo malo, sino cómo un desafio, hace que el estado de ánimo que se crea, permita ver variantes que de otra forma posiblemente no se verían.De esta manera, se evitan errores tales cómo el subestimar al rival, sobreestimar la posición propia, sobreconfiarse en una posición superior y demás errores típicos considerados en la psicologia del ajedrez y de las competiciones.
El poder ver cada posición cómo un desafio, para mi tiene que ver con un sentimiento artista, que busca generar no sólo "la mejor jugada", sino principalmente, un estado de ánimo propicio para tal fin.
Por otro lado, no niego que hay algunos factores, que considero secundarios, que influyen en la generación permanente de este tipo de estados de ánimo durante la partida.Estos son algunos: la energía mental disponible, el ritmo de juego, la circunstancia propia de la partida, etc.
Todo esto, me permite sacar algunas conclusiones para que lo anterior pueda ser trasladado a otros ámbitos de acción:
1. Lo que sabemos, el pasado, lo vamos a aplicar de acuerdo al estado de ánimo que tengamos en ese momento presente
2. El presente continuo es fundamental para la construcción de acciones poderosas (jugadas en este caso) basadas en estados de ánimo acordes a estas.
3. El futuro que queremos construir, en este caso ganar, es más probable de ser posible, en tanto y en cuanto vivamos con mayor sentido e intensidad el presente.
4.El sentido, visto cómo dirección, tiene relación con a donde querramos dirigirnos en un futuro próximo.
5. Los pensamientos son producto de lo que sabemos y de lo que nos demanda la situación, pero también y muy principalmente del estado de ánimo en el que nos encontremos en ese momento.
6. La concentración puede ser vista cómo el producto de un adecuado sentido construido a cada momento.
7.El juzgar una posición (situación) cómo buena o mala, favorable o desfavorable per se, nos hace esclavos de estados de ánimos inadecuados y automáticos
Espero que estas conclusiones les sirvan en cierta medida para afrontar con éxito algunas situaciones en las que son esclavos de sus emociones, para así desarrollar progresivamente una inteligencia emocional que sea cómo un timón en sus vidas.






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